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jueves, 9 de julio de 2015

Top 10 ~ Novios Literarios

TOP 10
Novios literarios

Ni más ni menos lo que dice el título. No me hago responsable de los pensamientos colaterales que puedan provocaros mis desvaríos de fangirl sobre chicos literarios. Avisadas/os quedáis. 



10. Jem Carstairs (Cazadores de Sombras: Los Orígenes)

Re-edición de la portada de Príncipe Mecánico
Es sencilla y llanamente imposible leer la saga de Los Orígenes y no enamorarte de Jem. Y más cuando el otro personaje masculino principal (léase Will) es un absoluto capullo a lo largo del primer libro (afortunadamente, SOLO a lo largo del primer libro y por razones que luego se saben). Definitivamente Jem sale ganando por goleada en la comparación.

Jem es una dulzura de criatura. Educado, elegante, contenido y sensible. Poniendo el freno y la cordura cuando a la gente a su alrededor se les va un poco la olla. Y siendo encantador con todo el mundo, siempre sonriendo para que nadie note que está mal o éstos se preocupen. 


9º: Jacob Black (Crepúsculo)

Ilustración de la edición japonesa de Luna Nueva
Lo reconozco: tuve un crush muy serio con Jake cuando leí la saga Crepúsculo (¿allá por 2006? ¿2007? Diossss, qué vieja soy...).

Jacob es una persona humilde y sencilla que disfruta de las pequeñas cosas de la vida. Su día a día sucede en una cabaña de madera y jugando en una playa con sus compañeros, cuidando de su padre en silla de ruedas, y a él le va bien. Le gusta la mecánica y disfruta 

El único problema es que para alguien como yo que en la vida real tiene tendencia a que me gusten los "fofisanos" (o "gordibuenos", léase alguna morcilla donde agarrar) pues Jack es demasié. Unos abdominales así a mí me darían miedo de cerca jaja


8º: George Weasley (Harry Potter)


Por alguna razón siempre he preferido a George que a Fred. Tal vez es una apreciación exagerada después de leer tantos fanfics, pero siempre me ha dado la sensación de que George es una versión contenida y un poco más consecuente de Fred. También un poco a la sombra de su gemelo, que la mayoría de veces es el que lleva la voz cantante. Sin embargo ambos son encantadores, con ése sentido del humor a veces algo absurdo, y creativos. Y también familiares, detalle harto importante. Aww ~

Por cierto, mi chico favorito de la saga Harry Potter es Ron (sin dudarlo). Sin embargo no podría salir con él porque nos mataríamos a hostias, francamente xD


7º: Magnus Bane (Cazadores de Sombras)

Ilustración de Cassandra Jean
El Gran Brujo de Brooklyn y mejor personaje de la saga no podía faltar en una lista de novios literarios. Carismático, romántico y experimentado, puede ser el novio perfecto. Tal vez algo cursi a veces, con eso de ponerle motes empalagosos a la gente y muy especialmente a su pareja...

Normalmente la raza asiática no me llama demasiado la atención (salvo contadas excepciones. Vamo' a ve', para todo hay excepciones), pero es que Magnus es Magnus. Tal vez físicamente lo tengo muy idealizado en mi cabeza, pero me encantaría poder tocar una piel de ese color que se le asigna a Magnus. Y dar tironcitos en su cabello lleno de gomina y purpurina. Una de las características físicas de Magnus es que es extravagante y colorido pero aun así varonil. MUY varonil. Ah ~

El pero que hace que esté tan abajo en la lista (por decirlo de algún modo: yo AMO a Magnus) es que es muy fiestero. Demasiado. No puedo verme con alguien así porque yo soy lo más casero y anti-nocturno que hay en este mundo. Aunque a decir verdad parece que Magnus ha echado el freno una vez se ha echado churri... Aunque supongo que ser hijo de un demonio de la lujuria le da un plus de hotness


6º: Jack Redfield (Memorias de Idhún)

Ilustración de la versión cómic de La Resistencia
Jack fue otro de mis grandes amores de la adolescencia. Un personaje con el que lloré, reí y me frustré. En realidad me frustré más que nada: al pobre todos se lo hacían pasar tan mal que llegué a creer que Laura Gallego odiaba profundamente a su protagonista masculino (uno de ellos).

Jack es un buenazo jovencito con unas reacciones abrumadoramente lógicas. Dulce y celoso; valiente e impulsivo. Alguien podría pensar que no demasiado listo al no pensar en las consecuencias de sus actos, pero más bien lo tacharía de irreflexivo. Es difícil no empatizar con él porque aunque a veces es un poco pesado y parece que deja atrás su propia autoestima, sencillamente no le importa con tal de ver a sus personas queridas a salvo. 

Y además su amor es desinteresado hasta la estupidez. Ingenuo como el de un niño. Vale que es celoso (y con razón, oiga) pero tuvo la oportunidad y el permiso implícito para tener una aventura con otra chica que estaba claramente colada por él (la híbrida Kimara). Y no lo hizo porque se sentía culpable aun cuando su novia está metida en un trío sin que ni él ni sus sentimientos le importen demasiado. Además de tonto  Jack es muy fiel, eso hay que concedérselo. 


5º: Marc (La Canción Secreta del Mundo)

Mi amor literario más reciente. Un chico sencillo y humilde con un fuerte sentido del humor y un tanto frikazo. Pero sin duda lo que más me cautivó es su firme empeño en salvar a su novia, la persona a la que quiere, de lo que sea que le venga encima aunque él realmente no puede hacer nada al respecto. De hecho él a diferencia de Ariadna carece de poderes o habilidades sobrenaturales, y aun así se lanza de cabeza contra criaturas peligrosas y siniestras sin importarle nada por el simple empeño de devolverla a su lado, a su vida.

Lamento que un solo libro no dé suficiente para desentrañar todo lo que pueda ofrecer este personaje. Tal vez la brevedad es beneficiosa en este caso, reduciéndole a un cándido muchacho entrañable. Lo poco puro en un universo tan corrupto como el de La Canción Secreta del Mundo. Con él he sonreído, he llorado (mucho) y me he emocionado ante la expectativa de que exista un amor tan puro, sencillo y auténtico.



4º: Alec Lightwood (Cazadores de Sombras)

Re-edición de la portada de Ciudad de las Almas Perdidas
Alec es mi bebé, mi nene bonito, mi ojitos azules, mi personaje favorito de la saga entera... pero, por obvias razones, no puedo verlo demasiado como un novio hipotético. Me sobran cosas y me faltan... otras para ser de su agrado (es gay, como ya sabéis). Y además no le veo con otro ser vivo que no sea MagnusMagnusMagnus. Pero de verdad no puedo condensar con palabras lo mucho que adoro a su personaje, un héroe tan poco típico pero que, al menos a mí, me robó el corazón. 

Con Alec me sentí identificada casi en el acto. Una persona de baja autoestima condenado a ser eclipsado por sus hermanos, mucho más hábiles y extrovertidos. En definitiva Alec necesitaba crecer y darse cuenta de que sus virtudes estaban allí pero él no les daba importancia. Es una bonita historia de autosuperación.

Entre el espectro de características de Alec destacan su entrega por la familia y el bondad. A diferencia de la mayoría de cazadores de sombras Alec no considera directamente inferiores a los subterráneos, algo que algunos personajes han destacado como excepcional para un nefilim y en especial una familia tan elitista como los Lightwood. Aunque es un buen cazador prefiere no llevarse el mérito para cubrir las espaldas de sus hermanos. ¿Qué puede haber más humilde que renunciar a la gloria y los halagos por simple instinto de protección? Como defecto destacar que es harto celoso, tanto con su familia como con su pareja (eso le mete en algún que otro problema, pero bueh...). 


3º: Peeta Mellark (Los Juegos del Hambre)

Josh Hutcherson como Peeta (The Hunger Games)
Peeta es la personificación del concepto de altruismo. Pero tal vez en el mal sentido: carece de el más mínimo instinto de autoprotección. Literalmente le da igual lo que le pase mientras sus seres queridos salgan indemnes. En problema más grande que le veo a esto es que a una persona tan buena, sin ni siquiera un matiz de egoísmo, se lo comerían vivo en cualquier sociedad del mundo.

A lo largo de la historia Peeta demuestra que no tiene un concepto demasiado elevado de sí mismo ni aspiraciones de ningún tipo. Solo pretende mantener sus ideales y su personalidad mientras se sacrifica por Katniss. A diferencia de Katniss Peeta siempre intenta ver lo mejor en todo el mundo y no es desconfiado por naturaleza, aunque tiene que trabajar en eso para conseguir su objetivo en los Juegos.

Me enamoré de Peeta, qué le vamos a hacer.


2º: Ethan Roberts (Los Guardianes del Tiempo)

(No hay foto que le haga honor a este maravilloso ser)

Ethan fue mi primer amor literario de la vida. En serio, en un solo capítulo me conquistó su humanidad porque era como estar leyendo a una persona real. Maduro para su edad pero soñador como un niño. Con ideales y objetivos claros cuando la gente a los dieciséis años suelen ser más bien cabras locas. Sus aventuras y desventuras y el modo tan espontáneo de demostrar sus emociones me ganaron en el acto.

Tiene un "defectillo" que me parece adorable: lo de quedarse pensando en otras cosas y despistarse con facilidad (Isabel lo describe mucho en el primer libro). Reconozco que es un rasgo suyo que me llamó mucho la atención sobre el papel, aunque siendo realistas en la vida real igual se llevaría un sopapo por no escuchar a la gente. 


1º: ¡Simon Lewis! (Cazadores de Sombras)

Re-edición de Ciudad de Cristal.
En mi opinión le faltan las gafas, pero bueh...
Mi flechazo con Simon fue instantáneo. No es que un chico como Simon sea mi prototipo ideal: SIMON ES ESE IDEAL.

A Simon nos lo presentan como un adolescente en la eterna friendzone con su amiga de toda la vida, Clary. Eso para empezar a mí ya me llama, en plan "ven conmigo, bebé... Esa €#%@! no te merece". Cuando a un chico realmente lo rechazan por ser demasiado bueno, es un diamante en bruto de esos que a menudo no son valorados pero que son oro en paño.

Simon físicamente no el más despampanante del panorama pero es un buenazo. Tiene un agudo sentido del humor y es comprensivo, leal y empático. Y es friki. Mucho. Jodó, menudo fichaje.

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Aquí la versión en vídeo que hice para el canal de Youtube:


martes, 7 de julio de 2015

Otro cliché literario: protagonistas femeninas clónicas

Otro cliché literario
Protagonistas femeninas clónicas


En realidad supongo que el título lo dice todo y que no os estoy contando nada nuevo. Esta entrada viene a raíz de empezar a leer el libro Delirium, de la autora Lauren Oliver. En el primer (o segundo) capítulo leí algo que me dejó momentáneamente tan cabreada que a pesar de lo interesante de la trama dejé el libro y me fui a dormir (al despertarme lo volví a enganchar, que conste jeje).

Últimamente me paso los primeros capítulos de casi todos los libros de literatura juvenil poniendo los ojos en blanco y con expresión de tedio. La razón: ¿qué ha pasado con la originalidad a la hora de crear protagonistas femeninas?

Igual es que yo he tenido la mala suerte de caer en espiral en lo más tópico de lo más tópico al elegir mis últimas lecturas. Pero de las novelas juveniles con protagonistas femeninas que he leído últimamente prácticamente todas son:
  • Bajitas
  • Con un color de ojos que no resalte
  • No se consideran atractivas...
  • ...pero su mejor amiga sí que es muy atractiva y la protagonista la envidia por ello
  • En realidad ellas mismas lo son. Son muy guapas, pero necesitan a su macho alfa para que les haga notar que son hermosas
  • No les gusta arreglarse ni maquillarse
  • Son tímidas e introvertidas... 
  • ...a diferencias de su mejor amiga que es súper extrovertida
  • Tienen baja autoestima
  • Ninguna está interesada en el amor...
  • ...a diferencia de sus amigas, que a menudo no piensan en otra cosa
  • De hecho nunca han tenido pareja ni les ha gustado un chico (¿adolescentes aliens?)
  • Les entusiasman los clásicos de la literatura


No es que esto sea malo: POR SUPUESTO QUE NO. Sería un poco heavy e hipócrita decir eso por mi parte porque yo misma reúno bastantes de esas características (sobretodo en lo de no querer maquillarme, duh...), pero lejos de sentirme identificada al final ya cansa que todas las protagonistas de literatura juvenil sean idénticas

Entiendo perfectamente por qué apareció esta tendencia. Los jóvenes y muy especialmente las chicas somos constantemente bombardeados por estereotipos televisivos, cinematográficos, publicitarios, etc. que te venden un modelo de mujer exitosa que siempre va a la última, se arregla mucho y tiene ciertas características físicas. 

Para luchar contra esto y no crearnos un trauma de inferioridad y complejos de por vida, empezaron a aparecer multitud de protagonistas femeninas que iban contra esos estereotipos. Chicas del montón con la autoestima por los suelos que al final se convierten en las "heroínas" de la historia. Y que, desgraciadamente, en muchas ocasiones necesitan de la aparición del macho molón para darse cuenta de que valen más de lo que creen. Es como una oportunidad para que las chicas que no se consideran atractivas o resaltables sueñen con vivir una aventura (a menudo romántica) como la que se narra en el libro. 

Puede que funcionara y creara simpatía la primera, la segunda, la décima vez. Pero personalmente, creo que este arquetipo dejó de ser efectivo hace mucho tiempo, cuando se convirtió en lo habitual. En lo esperable. Tópico. 

Moló que Hermione Granger fuera una chica no demasiado atractiva y muy inteligente.
Moló que Clary Fray fuera una friki bajita con algo de mala leche. 
Y oh por Dios, moló que Katniss fuera una chica poco carismática obligada a luchar por su vida y la de su familia. 

Y después tenemos los escuadrones de Bellas (Crepúsculo), Anastasias (el Ángel me perdone por incluirla en esta lista), Graces (Temblor), Luces (Oscuros), Noras (Hush Hush), Lenas (Delirium)... Que son prácticamente iguales y que (¡ojo! sin haber acabado la historia de esta última) tienen historias muy muy MUY parecidas en el arranque de la novela. Y además muchas de ellas tienen una vacío de personalidad creado a propósito para que le lectora lo rellene con las propias características psicológicas, de modo que te dé la sensación de que tú estás viviendo la historia.

Lo dicho. Lo bueno que tiene es que esas historias a menudo divergen de ese tópico mientras más avanza la trama (menos mal) y al final lo acabo olvidando. Pero ya van dos o tres sagas seguidas que me da ése dejà vu de marras nada más empezar que, francamente, me molesta.

¿A alguien más le ha pasado? ¿Conocéis otros ejemplos?

martes, 2 de diciembre de 2014

Harry Potter vs. Crepúsculo

Harry Potter vs. Crepúsculo



Entrada publicada originalmente en marzo de 2009

No voy a decir que hablamos de las dos mejores sagas fantásticas de los últimos tiempos (porque sería soltar una blasfemia en contra de Canción de hielo y FuegoLa materia oscuraMemorias de Idhún y un largo etcétera) pero sí puntualizar que las que nos ocupan son las sagas juveniles que más fans arrastran a lo largo y ancho de todo el mundo: es pues inevitable que exista cierta competencia entre ellas. Sin que sirva de precedente, voy a dar mi opinión sobre el tema.

Para empezar decir que me he leído ambas sagas más de una vez (Crepúsculo entre dos y cuatro y Harry Potter es ya incontable la de veces...) y que por lo tanto me considero con el criterio suficiente como para poder opinar al respecto.

La principal argumentación sobre si a uno le gusta más una saga u otra viene dada habitualmente por "yo amo a X personaje" o "me encanta cuando X hace Y cosa". Yo, con perdón, tiraré por otros derroteros. Por si las moscas, puntualizar que mis preferidos son Ronald Weasley y Jasper Hale, con posibilidad de incluir en el pack a George & Fred Weasley y Jacob Black. Dicho esto, empecemos.

(ATENCIÓN, PUEDE CONTENER SPOILERS)

La última tendencia que he visto por la red es a decir cosas como "yo empecé a leer con Harry Potter y he crecido con Crepúsculo". El kid de la cuestión viene a la hora de analizar la veracidad de esta afirmación a la que yo me opongo, por supuesto. ¿Puede una historia de niños magos que utilizan hechizos y varitas mágicas ser más madura que una sobre vampirismo, hombres lobo y amor eterno? Una servidora está convencida de que SÍ puede, y de hecho las sagas que nos ocupan son la prueba palpable de que no todo acaba siendo lo que se nos vende.

La prueba más evidente de la madurez de ambas obras nos las ofrecen sus desenlaces. Así, la historia del niño mago favorito del mundo termina en una épica batalla tras y frente los muros de Hogwarts que reduce drásticamente el número de supervivientes a la guerra contra Voldemort. Si bien es cierto que el duelo final entre Harry y Voldemort deja bastante que desear (incluso yo, fan acérrima, quedé levemente decepcionada), Rowling sabe plasmar la crudeza de la guerra en la pérdida personajes tan queridos como Remus Lupin, Nymphadora Tonks o Fred Weasley. Muchos se quejaron en su momento, pero las muertes resultan lógicas si se trata de una guerra, y en ése sentido Rowling ha conseguido salirse de lo fantástico y dotar al desenlace de cierto realismo.

¿Y Crepúsculo? Pues el desenlace (de momento) de la historia se produce en el libro 3 de Breaking Dawn o Amanecer: Renesmee, la preciada hija de Edward y Bella (cuya existencia aún es un absoluto despropósito, incluso dentro del universo de Crepúsculo), es descubierta por una vampiresa que les guarda rencor y por lo tanto sólo es cuestión de tiempo que los Volturi, los grandes jefes del mundo vampírico, se presenten ante ellos por haber roto el principio de crear niños vampiros. Lo lamentable del caso es que todo el libro 3 (que es el más extenso) se basa en una búsqueda que realizan los protagonistas para hallar vampiros que les ayuden a luchar contra los Volturi. No sólo es que los buscan sinó que también se entrenan durante mucho tiempo para poder combatirlos cuando lleguen. Pero llega el final y resulta que la gran disputa se soluciona hablando...¡y encima no muere nadie! ¡No muere nadie cuando se supone que combaten contra los malos malosos malosísimos de la historia! ¿¡Puede resultar serio un libro en el que te preparan para una gran batalla, rellenando páginas y páginas de dudas y entrenamientos sobre ése momento, pero al final esta NO se produce!? Una servidora lo duda: de hecho, el libro parecía un fanfiction y de esos no demasiado buenos. Lamento decir que el poco respeto que podía sentir por los Volturi como villanos se esfumó, y ya no hablemos del concepto de vampiro, que quedó a la altura del betún.

Cambiando de enfoque, siempre se ha discutido el hecho de que la trama de Crepúsculo esté envuelta por cierto aire anti-femenista, creencia alimentada por el hecho de que Stephenie Meyer pertenece a cierta rama mormona. Más que un rumor es algo innegable, porque el personaje de Bella Swan es el perfecto modelo de "mujer machista" y es que la cosa no tiene otro nombre. La chica se ocupa siempre de todas las tareas domésticas mientras su padre y sus amigos de la Push ven el fútbol en el sofá y beben cerveza. Esto pasa a ser un detalle sin importancia cuando se analiza el tema central de la obra que no es otro que el amor "perfecto y eterno" que mantiene con el (pseudo) vampiro Edward Cullen. No sólo es el hecho de que él sea excesivamente celoso y posesivo con ella (llega a romperle el coche para que no vaya a ver a su mejor amigo), sinó que Bella depende en todos y cada uno de los aspectos de su vida de Edward. Cuando él la abandona en Luna Nueva, Bella entra en una depresión que le provoca pesadillas, pierde el interés por cualquier otra cosa e incluso sufre alucinaciones que la impulsan a actos suicidas para poder "oír" la voz de Edward en su cabeza. De hecho, todas las expectativas de futuro de la protagonista quedan aplastadas por la influencia de Edward, siendo que al final renuncia incluso a asistir a la universidad para ser una esposa ejemplar y cuidar a la hija de ambos. Queda claro pues que la dependencia de Bella de su figura masculina es total y absolutamente enfermiza.

Este mensaje, aparentemente bien camuflado, encuentra su polo opuesto en Harry Potter, pues libro tras libro se nos recalca que el alumno más brillante de la "generación de oro" es en realidad alumnaHermione Granger, la imbatible estudiosa que consiguió un Extraordinario en prácticamente todos sus TIMOS y que acompañó fielmente al protagonista durante toda su aventura y le salvó la vida en incontables ocasiones. No sólo eso, sinó que Hermione tampoco ha dependido nunca de un hombre ni mucho menos: siendo Ron Weasley su gran amor, le hizo bailar al compás que ella quería durante prácticamente todo lo relatado en Las Relíquias de la Muerte. Si bien Hermione se deprimió ante la partida de Ron, no dejó en ningún instante de tener claros sus objetivos y JAMÁS perdió de vista la meta de concluir sus estudios con éxito y buscar un puesto de trabajo a la altura de sus expectativas.

Otro tema que estas historias tocan muy de pasada es el materialismo, sólo que en Crepúsculo se exalta esta filosofía y en Harry Potter se rechaza en detrimento de otros valores más importantes. Me explico.

En Crepúsculo, el tema se trata secundariamente y (al menos se hizo el intento) de forma subliminal. Como cualquier lector de la saga sabrá, Bella se debate durante gran parte de la misma entre el gran amor de su vida, el vampiro Edward, y su mejor amigo y hombro lobo Jacob Black. Se intenta resaltar que la elección de Bella en favor de Edward es por amor verdadero y eso, pero no deja de haber ciertos detalles desconcertantes que dan mucho a pensar y que nos deja un desagradable sabor de boca en cuando a superficialidad se refiere.
Por ejemplo:
  • Jacob es un indio quileute con precaria situación económica que vive en una cabaña de madera; Edward vive en una mansión de la hostia en medio del bosque.
  • Jacob viaja en motos y camionetas que él recupera del desguace y reconstruye; uno de los símbolos más famosos de la saga es el "flamante Volvo plateado" de Edward.
  • Jacob debe ir semidesnudo y descalzo porque su padre no puede pagarle la ropa y las zapatillas que destruye cuando cambia de fase a licántropo; a Edward se le describe vestido como "una estrella de cine".
  • En la fiesta de graduación de Bella, Jacob le regala una pulsera de plata con un lobo de madera que él mismo ha tallado; Edward le regala un diamante en forma de corazón.
No digo más. ¿Se nota o no el interés inconsciente de la chica?

Está claro que Bella los quiere a ambos y que elige a Edward porque su amor es más apasionado o lo que sea, eso nadie lo duda. Sin embargo el transfondo nos deja un mensaje de la autora bastante pobre en cuanto a moralidad: "si es rico, es bueno para tí". Sinceramente, es lo que más me cabreó de toda la historia. En cierta manera el mensaje es que Edward quiere "camelarsela" con regalos caros y, tal y como concluye la obra, lo consigue. De hecho le asegura que cuando se casen "compartirá su fortuna con ella": esto para mí es casi "comprar amor". Triste.

El mensaje opuesto se encuentra una vez más en Harry Potter. Bien es cierto que Harry, el protagonista, tiene asegurada la estabilidad económica de por vida gracias a la fortuna que sus fallecidos padres le dejaron en el banco mágico de Gringotts. Sin embargo la solución reside en comparación con su inseparable y mejor amigo Ron Weasley. Ron proviene de una familia numerosa (él es el sexto varón y después aún está su hermana) y tiene problemas económicos incluso para asistir a la escuela. De hecho prácticamente todas las cosas que tiene Ron son de segunda mano o prestadas de sus hermanos (la varita, la ropa, la mascota y un largo etc.). Y aún así, ya en La Piedra Filosofal, Harry rechazó la oferta de amistad de Malfoy el ricachón en beneficio de Ron, que se convertiría inmediatamente en su mejor amigo. De hecho Harry no cesa de expresar que la familia de Ron, a pesar de ser pobre y vivir en una casa humilde, es su familia de magos favorita y envidia profunda (y sanamente) a su amigo por este hecho. Al final, viendo las hazañas de los tres protagonistas, esto viene a demostrar que lo que menos importa es la situación económica y que hay cosas que "enriquecen" más que un puñado de galeones.

Concluimos pues que, al menos a nivel de moraleja, el mensaje de Crepúsculo resulta bastante pobre y lamentable, pues los auténticos esfuerzos quedan sin recompensa y lo que realmente importa queda camuflado debajo del brillo de los diamantes y los Volvos plateados. En comparación, Harry Potter realza toda una serie de valores tales como la amistad, la lealtad y el valor que quedan patentes a lo largo de toda la obra.

En cuanto a la típica discusión de qué es mejor, ahí todo queda a la elección del lector. Pero sinceramente y desde mi punto de vista veo mucho más trabajado el universo de Harry Potter (y no sólo por la extensión de los libros). En Harry Potter nos encontramos con una obra sumamente detallista e ingeniosa, donde existe una historia previa del universo bien definida y a la que se hace alusión reiteramente con cientos de datos históricos. Cabe recalcar también la maña de la autora al inventar aparatos mágicos, pociones, hechizos y un largo etcétera de elementos mágicos. En Crepúsculo poco hay más allá de Forks y los parajes de Volterra, y las alusiones a hechos pasados son borrosas e intrascendentes. El esfuerzo entre ambas obras es pues incomparable.

En lo referente a los personajes, Rowling consigue con unas pocas líneas o un diálogo casual definir la personalidad de los nuevos personajes que va introduciendo, de modo que todos resultan diferentes entre sí y gozan de identidad propia. Meyer no consigue lo mismo con los suyos, ya que a excepción del clan Cullen y Jacob Black los demás personajes quedan pobremente esbozados, seguramente debido a la falta de maña al escribir en primera persona. En ambos casos los protagonistas son bastante odiables (especialmente Edward Cullen, un personaje obsesivo y controlador que intentan vestir de galán romántico), pero hay un elenco bastante bueno de secundarios.

La diferencia es que Rowling sí da a sus personajes la atención que merecen, dándoles una historia propia a cada uno, mientras que Meyer da la sensación de que nada importa más allá de Bella Swan y su novio pseudovampírico. Joyas como Jasper, Rosalie, Seth & LeahEmmet y un largo etcétera son tristemente ignorados para centrar toda la atención en los empalagosos diálogos que escupen ambos protagonistas. En opinión de una servidora, sólo Jacob recibe un mínimo de la aparición que merece, y eso que el final de la historia este personaje es bochornosa y cruelmente vapuleado. En el universo de Harry Potter, personajes tan humanos y bien caracterizados como Ron, Hermione, Luna, Severus Snape o Sirius Black reciben un seguimiento importante de sus historias y una atención más que satisfactoria. La sensación es que, más que contarnos la vida y hazañas de Harry, se nos invita a echar un vistazo desde sus ojos a la multitud de personajes que acompañan al héroe y que, de un modo u otro, le ayudan a crecer.

Para terminar recalcar que soy fan de ambas sagas, pero no hay que engañarse: el abismo de calidad es desproporcionado. El fenómeno mediático que envuelve a Crepúsculo y sobretodo la llegada de la versión fílmica han condicionado en gran medida esta aparente supremacía de la saga. Harry Potter ya gozaba de un éxito aplastante mucho antes de que el proyecto de película estubiera en camino. En resumen, Crepúsculo es más para "verlo", Harry Potter para "sentirlo".

Dejo una pregunta en el aire: ¿qué sucedería si en lugar de americana Meyer hubiera sido inglesa? Mi opinión, el éxito de su saga no hubiera sido ni una décima parte del que presenciamos. Las campañas publicitarias siempre ayudan (y mucho).

martes, 11 de noviembre de 2014

Crítica: Cazadores de Sombras: Ciudad de Hueso (2013)

Cazadores de Sombras: Ciudad de Hueso (2013)
buena película, regular adaptación


Entrada publicada originalmente en agosto de 2013

Esperaba con bastantes ansias esta película porque soy fan de la saga de libros de Cassandra Clare desde que se publicó en España (allá en 2008 o por ahí, ya no me acuerdo) y, en mi modesta opinión, es una de las más entretenidas sagas de fantasía juvenil del panorama actual. Aunque me daba miedo lo que pudieran hacer respecto al material literario, era mi obligación ir a ver la película y la disfruté, para qué negarlo. 


ARGUMENTO

La película empieza narrándonos la vida de Clary Fray (Lily Collins, a la que vimos en películas como Mirror Mirror o Sin salida), una adolescente neoyorquina que vive con su madre viuda Jocelyn (Lena Headey, la reina Cersei en Juego de Tronos) en un apartamento. Clary dibuja instintivamente un extraño símbolo que ve en sueños y tiene siempre en la cabeza, lo cual parece preocupar a su madre y a Luke (Aidan Turner, el vampiro Mitchell en Being Human y el enano Kili en El Hobbit), su "padre adoptivo" por así decirlo. Un día Clary y su mejor amigo Simon (Robert Sheenan, de la famosa serie Misfits) acuden una noche a una discoteca conocida como Pandemónium donde Clary presencia cómo un trío de misteriosos chicos matan a un cuarto. El problema: solo ella parece haberlo visto.

Desde entonces el símbolo en su cabeza se repite más que nunca y empieza a dibujarlo dormida de forma compulsiva. Un día uno de los desconocidos de la discoteca se acerca a ella y de nuevo nadie puede verle, por lo que ella le sigue. Jace Wayland (Jamie Campbell Bower, que ha aparecido en El barbero diabólico de la Calle Fleet y la saga Crepúsculo) le asegura que ella no es humana, aunque por desgracia en aquel momento Clary recibe una llamada de su madre donde parece estar siendo atacada en su casa. Al regresar a su apartamento, Clary lo encuentra todo desvalijado y su madre ha desaparecido. Súbitamente es atacada por un perro que se transforma en una horrenda criatura deforme, aunque por suerte Jace aparece y mata a la criatura con un extraño cuchillo.

Clary y su amigo Simon acaban siendo llevados con Jace al Instituto, un lugar oculto en Nueva York donde Hodge (Jared Harris, el malvado Moriarty en Sherlock Holmes: Juego de Sombras) le revela que tanto Jace como sus compañeros Alec Isabelle (Kevin Zegers y Jemima West) y él mismo son nefilim o cazadores de sombras, seres medio ángeles medio humanos que se dedican desde tiempos inmemoriales a cazar demonios y otras criaturas que se ocultan en la sombras. Lo más sorprendente del caso es que Clary misma es una de ellos, y su madre Jocelyn fue en sus tiempos una de las mejores cazadoras de sombras de la historia, aunque se alejó de aquel mundo por razones que aún están por descubrir. 

Con esta premisa empieza una carrera contrarreloj para conseguir encontrar la Copa Mortal, uno de los tres Instrumentos Mortales, que permite la formación de nuevos cazadores de sombras y a la que todos (nefilim, demonios y los secuaces del infame desterrado Valentine (Jonathan Rhys Meyers)) parecen querer echar el guante. En ése viaje Clary descubrirá también cosas sobre sí misma, el pasado de su familia... al tiempo que su corazón se debate entre el magnético Jace y el siempre presente Simon. 


CRÍTICA

La crítica que sigue a continuación está basada en las impresiones de una lectora respecto a la adaptación, así que no lectores quizá debieran abstenerse para no toparse con algun spoiler desafortunado. 


Lo bueno
  • Lily Collins ofrece una muy solvente protagonista como Clary Fray. Es espontánea e incluso empatizante en la primera hora de film, y no resulta repelente como la inmensa mayoría de protagonistas de este tipo de películas. Es una joven actriz a la que se le dan muy bien las escenas dramáticas y en general es bastante expresiva. Creo que soportará bien el protagonismo de la saga. 
  • Hay bastantes secuencias de acción, las suficientes como para equilibrar las escenas románticas y que un hombre vaya a verla al cine sin aburrirse (mis dos amigos chicos salieron contentos de la sala). En casa de Clary, en el hotel Dumort, la batalla final contra Valentine... Se da a entender que el romance entre Clary y Jace es un aderezo para la historia central y no el hilo conductor, lo cual se agradece en una película de este tipo. Bastante fiel al libro en ése aspecto, ya que para nada es una novela romántica per sé
  • Simon (así, sin más). Del elenco de jóvenes, Robert Sheenan y su personaje me parecen los más acertados en conjunto. Han respetado totalmente su personalidad, gran parte de sus frases y aporta la mayoría de puntos cómicos a la película (junto a Jace, claro). Además nos obsequia con la que a mi parecer es la escena que más penica da de toda la película (ésa fallida confesión amorosa). Pobrete Simon.
  • Se insinúa un poco la relación futura entre Alec y Magnus Bane (ésa escena, si bien inventada, es un regalito para las fans de ésa pareja), que tan carismática resultará a largo plazo. Y pensar que en el guión original Magnus ni siquiera aparecía... La homosexualidad de Alec se trata con bastante tacto y sin hacer ningún tipo de aspaviento. 
  • Luke Garroway (Aidan Turner) me ha sorprendido gratamente, tanto respecto a su representación como el papel que se le ha dado. Memorable escena en la que es interrogado por los dos cazadores de sombras sicarios de Valentine, visceral y algo cruda respecto al lenguaje y lo visual. Dato chorra: Aidan Turner ha pasado de ser vampiro en Being Human a enano en El Hobbit a hombre lobo en Cazadores de Sombras. ¿Nunca hace papeles "normales"? XD
  • Hay bastantes golpes cómicos, algo muy característico de la prosa de Cassandra Clare. Algunas inventadas también son descojonantes ("¿y vestida como un putón voy a encontrar a mi madre?"). También el gag de los zombies es para partirse. 
  • La representación gótica de los lugares de cazadores de sombras y de la vestimenta de los protagonistas es muy semejante a lo que se describe en el libro. También los demonios, armas y criaturas (en especial los Hermanos Silenciosos) están muy logrados. En el apartado visual poco o nada hay que criticar, una ambientación que recuerda bastante a la de la película Constantine
  • La relación entre Jace y Clary, si bien algo apresurada (es lenguaje de cine, poco puede hacerse con una película de dos horas), conserva la esencia de la novela. No es excesivamente pastelosa salvo por un par de escenas y sí da la sensación de ser un flechazo "real". El triángulo amoroso que forman con Simon están bien construido y con ése tercer vértice aparecen algunas de las escenas más memorables (a recordar la secuencia del invernadero mientras Simon observa a un Jace semidesnudo dibujado en el cuaderno de Clary). Destacable el beso del invernadero (mucho más creíble que cualquiera en este tipo de producciones) y la escena de cierre de la película, con ambos montados en la motocicleta.


Lo regular
  • Si bien Jamie Campbell Bower ofrece una más que buena actuación como Jace, no da exactamente el perfil respecto a los libros en el aspecto físico. Esto molestará especialmente a las lectoras (entre las que no me incluyo, Jace es un personaje que nunca me ha llamado mucho la atención), que esperaban ver al tío más guapo y ciclado del mundo en pantalla. En el libro se le describe como mucho más fornido que su compañero Alec (el alto, delgaducho y desgarbado Alec) y aquí está bastante más tirillas. Imperdonable que no respetaran el color de sus ojos, dorados en los libros (por cierto, Isabelle en el libro tiene los ojos negros y no también azules). 
  • Isabelle y Alec son bastante más "bordes" que en su homónimo en papel. Isabelle (alias "Izzy") es altiva y orgullosa, pero también se muestra sensible y cariñosa en ocasiones. En la película es demasiado cortante en todos sus diálogos (salvo quizá en la escena en la que peina a Clary y cuando comparte plano con Simon) y creo que han exagerado un pelín con el tema. Con Alec pasa algo curioso: todos los lectores saben que por mucho que se muestre malhumorado la mayor parte del tiempo en el fondo es un buenazo. En la película sus escenas son prácticamente todas sacadas del libro... PERO han eliminado aquellas en las que se mostraba contento/amigable para hacerle parecer excesivamente intratable. Incluso han eliminado la escena final en la que le pide perdón a Clary y ambos se amigan. Eso sí, chapó por Jemima West y Kevin Zegers. Creo que serán unos grandes Izzy y Alec en las siguientes entregas. 
  • Magnus Bane, si bien perfectamente caracterizado por el actor taiwanés Godfrey Gao, quizá por su escasa aparición no se muestra tan "chispeante" y sarcástico como es el personaje sobre el papel. No negaré que Magnus es (en mi opinión) el mejor personaje de la saga literaria (que no mi favorito, esos son Alec y Simon), y me da pena que haya tenido tan poco tiempo en pantalla en Ciudad de Hueso (por supuesto, si son fieles al libro eso cambiará para Ciudad de Ceniza y entregas consecutivas). Nota a parte, ¿qué cojones hacía sin pantalones? LOL. Me ha encantado que al final le pusieran los ojos dorados y felinos tan característicos del personaje. 
  • Hay algunos fallos/cambios/omisiones chorras que, si bien no afectan en demasía a la trama, pues hará que los más puritanos se tiren de los pelos.
    • Los cazadores de sombras no utilizan armas de fuego (pistolas, etc.) ya que las runas queman el mecanismo y éstas no funcionan. 
    • Alec no es un cazador "activo": él se dedica a proteger las espaldas de Isabelle y Jace mientras éstos matan a las criaturas. De hecho en los libros se señala que Alec no ha matado jamás ningún demonio ni subterráneo, pero en la película le vemos repartiendo de lo lindo entre los vampiros.
    • En el libro, nadie sabía que Valentine siguiera vivo. Sin embargo, desde el principio Jace señala a los dos cazadores de sombras que atacan a Luke como "los secuaces de Valentine". 
    • Nunca se menciona el glamour, la razón por la cual tanto cazadores de sombras como demonios son invisibles para los seres humanos. 
    • Madame Dorothea no es una bruja, tal y como afirma Jace. Es importante recalcar esa diferencia, porque ello la pondría a la misma altura que Magnus Bane y no son de la misma raza (ella es humana con alguna habilidad). Y hablando del tema... Me esperaba más del que se supone que es Abbadon, el Demonio del Abismo. 
    • Simon no se convierte en rata en la fiesta de Magnus como sucede en el libro (tampoco es que importe mucho). SPOILER de Ciudad de Ceniza. Se insinúa demasiado pronto que se está convirtiendo en vampiro, aunque tampoco es que cambie mucho. 
    • Creo (CREO) que no se menciona en ninguna parte de la película que Jace y Alec son parabatai (más que hermanos, guerreros unidos para luchar en sincronía). Ésa sería una buena escena eliminada, ya que el lazo de parabatai me parece uno de los detalles más fascinantes de los cazadores de sombras. 
    • Lo de que Johan Sebastian Bach fuera un cazador de sombras me hizo gracia pero es una flipada monumental. 
  • La banda sonora ni fú ni fa. Tiene grandes momentos (como tirando al final) pero en otros pasa bastante desapercibida. 

Lo malo
  • Cuando la vi intenté ponerme en la piel de un espectador que no tenga ni repanocha de los libros y me dí cuenta de que la trama puede resultar bastante confusa para aquellos no lectores de la saga. Se aportan multitud de información y detalles fugaces que no están del todo explicados y que puedeN hacer que un espectador estándar se pierda. Aunque claro... Si hubiera que poner todo lo del libro, la película hubiera acabado durando cuatro horas. 
  • Hay detalles argumentales que son FALLOS GARRAFALES:
    • Los demonios NO pueden entrar en el Instituto porque es terreno sagrado. De ser tan fácil meterlos dentro, ya hace tiempo que hubieran arrasado con los cazadores de sombras que viven ahí. En la película queda bien, pero es un despropósito respecto al libro. 
    • Me ha parecido entender que Robert Lightwood está muerto; Isabelle dice "tú también la guardarías si hubieras visto morir a tu padre". WTF???
    • Jace NO odia a su padre, Valentine. De hecho siente una especie de idolatría por él que raya lo insano. Esto es importante de cara a, especialmente, la siguiente entrega, así que ya verán. 
    • Valentine DEBERÍA ser rubio. No me quejo de la actuación de Jonathan Rhys Meyers, pero si alguien ha llegado hasta Ciudad de Cristal sabrá lo relevante que es ése detalle. No tengo ni repajolera idea de cómo van a solucionarlo. 
    • SPOILERACO: ¿¡Cómo se les ocurre poner en duda a estas alturas que Clary y Jace no sean hermanos en realidad!? ¡Y por el propio Valentine, ni más ni menos! El lastre y el tabú que supone ser hermanos es uno de los puntos fuertes de la primera trilogía de libros, e introduciendo estas dudas/aclaraciones le quitan muchísimo encanto. No digo más. 
  • El final (la última media hora, més o menos) es totalmente distinto al del libro (no mucho peor, sencillamente catastróficamente adaptado). Es una pena porque la primera hora prometía mucho como adaptación, con pasajes prácticamente calcados al libro. 
En conjunto la película me ha gustado muchísimo, por supuesto. He quedado contenta aún siendo lectora, pero personalmente soy excesivamente benévola con el cine y las adaptaciones y puede que no todos la consideren tan buena. Bastante por encima de la aberrante Crepúsculo, pero por debajo de Harry Potter y similares. Como siempre, en la primera se aprende y pueden solventarse en las siguientes entregas (si todo va bien habrá cinco más, así que no será por tiempo).